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Los Lego fueron de madera

  • 16 dic 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 23 jul


Mucho antes de que los juegos digitales poblaran las pantallas de la infancia, hubo un tiempo en que los juguetes se hacían con las manos… y con madera. Un material cálido, noble y resistente que dio forma a caballitos, muñecas, rompecabezas, trenes y castillos. La madera no solo era un recurso: era el alma del juego.


🌲 El legado que nació en un taller.

Pocas personas lo saben, pero la hoy todopoderosa empresa LEGO comenzó tallando juguetes de madera. Su fundador, Ole Kirk Christiansen, carpintero de profesión, creó en 1932 las primeras piezas de su marca con ese material. Aquellos primeros juguetes duraron apenas 15 años antes de dar paso al plástico en 1947, pero sentaron las bases de una filosofía de construcción, imaginación y juego que aún hoy sobrevive.

En pleno siglo XXI, y en medio de un mercado saturado de luces, chips y pantallas táctiles, la madera regresa con fuerza, y probablemente el viejo Christiansen estaría orgulloso: LEGO ha reeditado, o se ha inspirado en algunas de aquellas primeras piezas, como homenaje a su origen artesanal.


Reedición en madera de la figura clásica de LEGO, homenaje a los orígenes artesanales de la marca danesa.
Reedición en madera de la figura clásica de LEGO, homenaje a los orígenes artesanales de la marca danesa./LEGO Group – Producto 853967 "Wooden Minifigure"

🪵 Un viaje que empieza en el Imperio Romano.

Pero la historia de los juguetes de madera no comienza en Dinamarca, sino miles de años antes. En el Antiguo Egipto y el Imperio Romano, se tallaban a mano carros, caballos y figuras humanas. Sencillos, sí, pero cargados de simbolismo. Porque jugar siempre ha sido una forma de imitar la vida, de entender el mundo, de hacerse mayor a través de lo pequeño.


🧃 De la madera a la hojalata.

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, la madera compartió protagonismo con otro material que también marcó época: la hojalata. Brillante, ligera y moldeable, la hojalata permitió fabricar juguetes con mecanismos simples, que chirriaban, rodaban o daban cuerda a la imaginación.

Coches, aviones, trenes, cocinitas, autómatas y soldados de hojalata llenaron escaparates y hogares, anunciando el inicio de la producción en serie.


🧸 Luego llegó el plástico…

La Revolución Industrial ya había transformado los modos de fabricación, pero fue en la segunda mitad del siglo XX cuando el plástico se impuso como material dominante. Brillante, moldeable, barato y duradero, permitió crear juguetes a gran escala, con colores vivos, luces, sonidos y formas que se acercaban a la realidad.

El juguete artesanal dio paso al objeto de consumo. El mercado se amplió, y la imaginación se canalizó por nuevos cauces.


🧺 El regreso funcional de los juguetes de madera.

En el contexto actual, marcado por el auge de los videojuegos y los juguetes electrónicos, los juguetes de madera han experimentado un repunte comercial notable, especialmente en los segmentos de educación infantil y primera infancia. Este regreso no se debe únicamente a la nostalgia, sino a una revalorización de sus cualidades pedagógicas y sensoriales.

Fabricados con materiales naturales como haya o pino, y con acabados suaves y formas simples, estos juguetes favorecen el desarrollo de la motricidad fina, la coordinación ojo-mano y la concentración. Al no incorporar luces, pantallas ni sonidos, promueven un tipo de juego más pausado, libre e imaginativo.

Además, muchas familias los eligen por su resistencia, durabilidad y bajo impacto ambiental frente a alternativas plásticas o electrónicas. Su presencia en escuelas, centros de pedagogía activa y tiendas especializadas ha consolidado su regreso como una opción didáctica y sostenible.


Encontrar un juguete de madera original de los años 30 es casi imposible salvo en museos como los de Dénia o Praga, donde el patrimonio juguetero se conserva como parte de la historia material europea. Pero incluso las reediciones, como la minifigura de madera de LEGO, nos recuerdan que el juego también puede ser homenaje, historia y emoción.

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